La propuesta es parte de la estrategia nacional del nuevo Instituto para la Resiliencia ante Desastres, que implica un esfuerzo público y privado en inversión en I+D+i para generar más vacantes e incentivos a la especialización en catástrofes de origen natural.

El nuevo Instituto para la Resiliencia ante Desastres presentó la estrategia nacional de los próximos 20 años para mitigar las pérdidas por catástrofes de origen natural, durante un encuentro que reunió a destacados científicos y expertos que participaron en la creación del organismo público.

ENCUENTRO DESASTRES ORIGEN NATURAL 02

La iniciativa impulsada por Ingeniería de la Universidad Católica (UC) y el Centro de Modelamiento Matemático de la Universidad de Chile, es financiada por Corfo y mandatada por el Ministerio del Interior y Seguridad Pública, y busca resolver las fallas del sistema de I+D+i+e para la resiliencia ante catástrofes.

 Una de las metas del nuevo instituto es quintuplicar el número de investigadores en el área, para avanzar en prevención, adaptación y recuperación tras la ocurrencia de eventos. Actualmente, el país cuenta con unos 300 investigadores trabajando en resiliencia ante desastres.

En paralelo, el organismo público busca disminuir el gasto en desastres en el país, a través del I+D+i, y sentar las bases para construir a una nueva industria tecnológica, que transforme a Chile en centro de atracción mundial para el desarrollo de conocimiento sobre desastres de origen natural, entre otras tareas.

En la actividad también estuvieron presentes el director de Onemi, Ricardo Toro, y representantes de los centros de investigación en materia de cambio climático y riesgos de origen natural.

Inversión

Actualmente, el país destina un promedio anual de 1,2% del PIB para mitigar los efectos de las catástrofes de origen natural. Esto lo transforma en el miembro de la OCDE con mayor gasto por amenazas extremas.

Solo el terremoto y tsunami de 2010 produjeron pérdidas de alrededor de 30 mil millones de dólares, lo que corresponde al 18% del PIB. De ahí la importancia que tienen las recomendaciones y acciones propuestas para prevenir los costos sociales y económicos que provocan los desastres.

Según estimaciones de la comisión, el costo total de implementación de la estrategia nacional de resiliencia, estimada en US$ 914,1 millones a 20 años, tendría un beneficio-costo de 2,3. Esto significa que, por cada peso invertido en este plan, el país debiera recuperar 2,3 pesos.

Asimismo, la inversión anual de llevar a cabo la estrategia, que promedia unos 45,7 millones de dólares, permitiría al país ahorrar hasta 106 millones de dólares al año, mediante las menores pérdidas asociadas a los desastres de origen natural. (Prensa y Comunicaciones Instituto para la Resiliencia ante Desastres)